entre otras experiencias, es digno de leer su contacto con la nieve.
Aquí tenéis algunas fotos (en donde ya no podía taparse más) y sus propias palabras contando su experiencia.
¡Que las disfrutéis!
Un abrazo,
Ana María, cm
EL SEÑOR ESTABA CONMIGO
Doy gracias a Dios por su fidelidad y amor que he experimentado durante mi estancia en España. He visto su bondad y su presencia de maneras distintas. ¡En verdad el Señor ha estado conmigo!
Llegué a la tierra de nuestros santos (especialmente del beato Francisco Palau y Quer) el día 19 de noviembre 2009 para aprender español y participar en la vida de nuestras hermanas. Al llegar, me recibieron muy bien. El otoño y el invierno también me acogieron. ¡Que frío! Hizo demasiado frío en toda España este año. Algunas veces, sentí que estaba como en una nevera. Estaba asombrada de tanto frío. Gracias a las hermanas Pilar Miguel y Brígida por su generosidad; ellas me dieron buenas chaquetas, faldas y buena ropa de abrigo. Como para entonces ya estaba muy abrigada, no cogí ningún catarro. ¡Qué milagro! Estaba muy contenta con el tiempo de invierno y con el frío porque sin esos no hay nieve. Me encanta la nieve; me revela la pureza y grandeza de nuestro Señor. Muchas veces dije: ¡Qué blanca! ¡Qué bonita! Esto es una ventaja del frío; sin frío, no hay nieve. El Señor es grande y lo hace todo bien. Con todas las criaturas doy gracias a Dios.
Mi estancia en la casa provincial fue corta, pero le disfruté mucho. Recuerdo mucho a las hermanas de allí, especialmente a hermana Piedad. ¡Qué cambio! Antes no podía llamarla bien y le decía: “Ten Piedad”; ahora ya puedo llamarla bien por su nombre: “Piedad”.
Ella es mayor pero tiene el corazón como el de un joven. Siempre me preguntó durante de comida: “¿Cómo se llaman los cubiertos?” Ella, Maricruz y Brígida fueron mis primeras profesoras.
Conviviendo con nuestras hermanas en Torpedero Tucumán fue muy interesante. Ellas tienen talentos grandes y distintos. Son muy trabajadoras y sencillas. Hasta ahora, aún me asombro de la fuerza de una hermana llamada María Jesús. Ella cocina desde el lunes al sábado. Hermana Matea (más mayor que todas) es la sabiduría de la comunidad. Ella recuerda muchas cosas de la vida de la congregación. He aprendido mucho de todas mis hermanas. ¡Que el Señor las bendiga con amor y paz! Su presencia en la parroquia es muy importante; sin ellas, especialmente sin hermana Concepción, no se canta en misa.
Aprender español era un reto para mí. Gracias a Dios que lo que pude hacer. Gracias a Hermana Pilar Miguel por matricularme en una gran academia. Alguna dijo que era caro, pero lo más importante es que me ha ayudado. Mi profesora en la comunidad, hermana Esperanza, y la señora Gertrudis me han ayudado también. No olvido decir la ayuda que me ofreció hermana Ana María vía AVE. Su explicación me ayudado a hacer los ejercicios con pocos o sin problemas. Por fin, quiero decir que el curso de AVE es muy bueno, interesante y muy divertido. Juego con mariposas, canté y bailé cuando estaba haciendo algunos ejercicios. ¡Muchísimas gracias a todos mis maestros!
Estoy agradecida a la congregación, a la provincia de Europa y a mi delegación por esta oportunidad para, no solamente aprender español, sino también ver la vida de nuestras hermanas. Más que otros, me encantó mi visita a los lugares de santa Teresa en Ávila. ¡Gracias al Señor que ha estado conmigo y sigue estando con nosotros!
Hermana Judith Ngozi Azih







